Palabras imposibles, que grito desde el silencio antes de narrar versos muertos, que no llegan a nacer por mi boca. Dame la razón para poner todo lo que te quiero decir y no digo, quizá porque no te tengo.
No le diré a nadie la forma en la que sujetas mi mano, no le contaré a nadie como has cambiado mi vida, porque quieren que me derrumbe, no quiero gritar que tu voz en mi sonido preferido, ni tu olor una droga, no me gusta contárselo a ellos porque creen que estoy completamente loca. Creo que estoy tan asustada como tú.
Vuelvo a escribir de madrugada, horas muertas donde la gente se supone, descansa.
Si te enseño el escondite, ¿te sentarías a mi lado y olvidarías el mundo?
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