Desconozco lo que puede suceder a partir de aquí, escupiendo palabras sin motivo aparente, mientras mi cabeza no hace más que dar vueltas al compás de la madre tierra... perdida... me concedo unos minutos para escribir.
Cúlpame porque ahora nadie te puede hacer retroceder, acúsame si deseas, te confieso, no se si quiero que leas las palabras que escribo, que no digo en voz alta, que pienso y no olvido, que escucho y recuerdo todos los días. Vuelve a culparme de ser la manzana que has mordido, que ahora no dejará que te vayas.
Porque inconsciente te has convertido en la musa que provoca la inspiración de un artista loco, muchas veces perdido en esta surrealista vida.
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