viernes, 20 de enero de 2012

sin título II

Son las 2:04 de la madrugada, hoy no puedo dormir, han pasado tantos días desde que no reviso mis obligaciones que me he abandonado en el tiempo de relojes congelados, necesito perderme entre los sonidos del lápiz, hoy quiero desaparecer.

Es contradictorio el hecho de sentirme tan feliz a la par de inútil y desequilibrada, no hay normas, no hay leyes, todo es efímero, todo es relativo... es improvisado, el azar de la causalidad se convierte en mi maldita paradoja.

El mundo se enfada conmigo por no seguir sus normas, que más dará lo que ocurra, si al final todos acabaremos siendo polvo entre lagunas. No sé donde voy a concluir, ni saber quiero que será de mí, rebelde con el universo intento buscar una manera de detener el tiempo, que consume los días, las horas, los minutos, los segundos... y yo... mientras los relojes de alrededor siguen su curso, sigo parada delante de un ordenador, sin nada de provecho que decir, escribiendo mientras fumo cigarrillos, mientras pierdo el tiempo.

Quizá necesite un poco de lirio, para olvidar por un momento las escasas ganas de vivir. Hoy mi diario es una página que escondo, donde me desahogo, donde me pierdo, porque mi complicada cabeza no quiere seguir aquí.

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