He aquí el dilema, ¿ser o no ser? ¿esa es la cuestión? no... no es la mía, esa era del maestro Shakespeare.
El deber no esta atado al querer, no obstante ambos están atados al perder, ¿debemos perder lo que queremos?. El perder no esta atado a la culpa, por el contrario, la culpa esta atada al querer, que a su vez se ata a corresponder.
-¡culpo al corazón de querer perder la cabeza!- grito al cielo.
-culpa a tu cabeza de no corresponder con tu corazón- responde la luna.
-¡no corresponde porque no debo querer!-
-¿aprendiste la lección?- pregunta el sol.
El corazón se hiela para parar a la cabeza, que por su obstinación conseguirá quemar toda la hiedra, el tiempo se para, los relojes siguen sonando, maldita paradoja culpa de las alevillas del estómago quemado, hoy las frases se marchan a los lápices, que descargarán imágenes donde el corazón habla y el cerebro a las manos maneje. Todo se quedará entre páginas estampadas, todo se quedará entre el silencio de mis palabras. No muevo ficha, estoy cansada de seguir echándome el techo.
-mi alma reservada dice unos caracteres absurdos donde abstraerte- susurró la luna
-caracteres que forman un código- añadió el sol.
-¿por qué le decís el secreto que lleva al escondite?-pregunto molesta.
-nosotros no escribimos los textos recuerda- replicaron ambos al unísono.
He aquí mi dilema ¿cabeza o corazón? esa es la cuestión.
-no es tu dilema- contestó el guía - tu sólo estas voceando canciones de hielo y fuego-
-el fuego derrite el hielo que más tarde será agua que apague el fuego-
-¿y eso es lo que quieres?-preguntó mientras caminaba a mi lado por el jardín.
-eso es lo que debo-
-si enciendes una hoguera en una cueva cerrada, se mantendrá vivo el fuego aunque salgas a caminar sobre la nieve del frío invierno, si vuelves y la encuentras apagada, es que no fuiste tu quién avivó la llama-
-me iré al margen de la hoja- gruñí.
-mejor quédate entre líneas y deja que el tiempo escriba las historias-
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